EducaciĂłn y Crianza

LA REALIDAD VS. LOS ESTEREOTIPOS

La observaciĂłn es uno de los pilares del arte, especialmente visual, para crear o representar el medio circundante, una capacidad que es necesaria desarrollar desde temprana edad en los hogares, jardines infantiles, ludotecas u otros centros dedicados al trabajo con niĂąos. A travĂŠs de los cinco sentidos, ellos perciben y reconocen el mundo que los rodea y -mĂĄs importante aĂşn- conocen y aprenden, proceso en el cual son fundamentales los adultos, educadores y las familias o entornos mĂĄs cercanos.
En la medida en que los niĂąos y niĂąas -en edad previa a los 6 aĂąos- interactĂşan con el medio van adquiriendo un conocimiento estĂŠtico al distinguir colores, formas y texturas. Al palpar u observar se intenciona la mirada, lo que abre un enorme campo de conocimientos, aprendiendo que el mundo es diverso, habitado por todos y que respetamos y aceptamos como es.

dibujo-infantil-sol-estrellas
GENERACIÓN TRAS GENERACIÓN, el dibujo más repetido: la casa de techo rojo a dos aguas, con árboles frutales en un día soleado con nubes y estrellas. El sol, con «rostro humano» sonriente
Los estereotipos desvĂ­an la libertad expresiva hacia una representaciĂłn rĂ­gida de la realidad en forma de cĂłdigos establecidos, pero universalmente reconocible y reforzada.
Los estereotipos pueden darse a tres NIVELES:
  • Interferencia adulta directa: El adulto espera que las representaciones infantiles tengan una relaciĂłn directa con la realidad y fuerzan al niĂąo a que intente esa semejanza (o le refuerzan) sin tener en cuenta sus procesos madurativos
  • Interferencia de los medios de comunicaciĂłn: Cuentos, dibujos animados… sirven muchas veces de modelo de copia
  • Interferencia de la enseĂąanza tradicional: Se ha infravalorado la autoexpresiĂłn, por lo que aĂşn perduran en el Sistema Escolar las tareas de copia, rellenado, elaboraciĂłn de dibujos con rĂ­gidos criterios, que tienen mĂĄs como objetivo desarrollar la coordinaciĂłn visomanual que el servir de vehĂ­culos de expresiĂłn personal
El adulto termina siendo el que construye el significado a las primeras producciones infantiles, y a su vez es quien “aprueba” los productos de la actividad del niño. Por eso, su papel es, como siempre, de máxima importancia. Y es en esa importancia en donde debemos estar atentos y generar las condiciones más beneficiosas para los niños.
La funciĂłn vital del adulto se basa, por un lado, en alentar al niĂąo a servirse de esta forma de expresiĂłn y representaciĂłn, apoyĂĄndolo en sus realizaciones y orientĂĄndolo en la ejecuciĂłn. Por otro, porque introduce poco a poco los materiales que son mĂĄs adecuados y propone al niĂąo las actividades que le resultan mĂĄs motivantes. AdemĂĄs, porque introduce al niĂąo en el dominio de las tĂŠcnicas y procedimientos a los que no se accede de manera automĂĄtica.
Finalmente, hay que constatar que las producciones del niĂąo son un lenguaje que nos habla de sus conocimientos y de sus estados emocionales, lo que hace particularmente Ăştil no sĂłlo el uso educativo de estos medios de expresiĂłn sino tambiĂŠn su utilizaciĂłn al servicio de la continua observaciĂłn y evaluaciĂłn del niĂąo.
La libertad expresiva se puede coartar tanto a travĂŠs de estereotipos de forma (cĂłmo realizar) como de tema (hacer una casita, por ejemplo). El resultado es una obra distante y despersonalizada. Los modelos o producciones que el adulto propone al niĂąo para su realizaciĂłn es la forma mĂĄs tĂ­pica de estereotipo. Las imĂĄgenes que se han de presentar al niĂąo han de ser reales o lo mĂĄs parecidas posible a la realidad (lo mĂĄs prĂĄctico, mĂ­nimamente, las fotografĂ­as).
Las caracterĂ­sticas del estereotipo o modelo son:
  1. Son estĂŠticamente frĂ­as, no revelan experiencia sensible alguna con relaciĂłn a lo que representan. Son clichĂŠs simplificados que estĂĄn muy por debajo de lo que el niĂąo es capaz de representar
  2. La repeticiĂłn incesante de estos dibujos, multiplica sus efectos negativos, pues serĂĄ difĂ­cil representar ya el objeto de forma diferente
Cualquier correcciĂłn que el adulto realice basĂĄndose en su propia captaciĂłn visual de la realidad y no de las experiencias mismas del niĂąo podrĂĄ interferir nocivamente en la expresiĂłn personal de ĂŠste. Las interferencias comienzan cuando el niĂąo hace sus garabatos y los adultos quieren ver en ellos sus propias concepciones. Nunca debe ponerse como ejemplo el dibujo de un niĂąo ni compararlo con el de otro.
Tampoco se debe dejar que el niĂąo copie. Si lo hace reproduce expresiones extraĂąas a sus propias experiencias y le priva de expresar sus propias interpretaciones de las cosas. Acostumbrarse a copiar lo que otros hacen puede impedirle gozar de la libertad de crear, pues adquiere el hĂĄbito de aceptar las manifestaciones ajenas como las mejores, lo cual anula su personalidad. Por las mismas razones son tambiĂŠn perniciosos los libros o cuadernos con figuras para colorear.
En la medida en que los niĂąos y niĂąas -en edad previa a los 6 aĂąos- interactĂşan con el medio van adquiriendo un conocimiento estĂŠtico al distinguir colores, formas y texturas. Al palpar u observar se intenciona la mirada, lo que abre un enorme campo de conocimientos, aprendiendo que el mundo es diverso, habitado por todos y que respetamos y aceptamos como es.
Las frecuentes repeticiones estereotipadas se encuentran generalmente sĂłlo en dibujos de niĂąos que han desarrollado modelos rĂ­gidos en su pensamiento. Un niĂąo que se acostumbre a depender de tales moldes, que ejecute bien esas copias y que llegue a recibir elogios del adulto en funciĂłn de su aproximaciĂłn al modelo, puede perder la confianza en sus propios medios de expresiĂłn y recurrir a las repeticiones estereotipadas como un mecanismo de evasiĂłn.

El niĂąo que es afectiva o emocionalmente libre y que no estĂĄ inhibido en lo que concierne a la expresiĂłn creadora se siente seguro para afrontar cualquier problema que derive de sus experiencias. Se identifica estrechamente con sus dibujos y se siente independiente para explorar y experimentar con toda una variedad de materiales. Su arte se encuentra en un estado de constante variaciĂłn y no teme cometer errores, ni se preocupa por el ĂŠxito o gratificaciĂłn que va a tener en este caso particular. La experiencia artĂ­stica es realmente suya.

La educaciĂłn de la expresiĂłn plĂĄstica tiene como fin el desarrollo armĂłnico del grĂĄfico y el fomento de la capacidad de creaciĂłn y expresiĂłn individual. Ello implica la disposiciĂłn de un ambiente rico en estĂ­mulos que el niĂąo vivenciarĂĄ objetiva y subjetivamente.
El adulto ha de conocer las distintas etapas del dibujo para conocer la evoluciĂłn de la personalidad del niĂąo y captar sus verdaderos intereses y motivaciones. A partir de sus posibilidades se propondrĂĄn distintas actividades y el manejo de distintos materiales y tĂŠcnicas. Los elementos plĂĄsticos siguen, asimismo, pautas evolutivas que el educador debe conocer.
Cuantos mĂĄs detalles encontremos en la creaciĂłn plĂĄstica del niĂąo, mayor es la conciencia que tiene de las cosas que lo rodean. El arte infantil es medio de desarrollo, de expresiĂłn y creaciĂłn. Un ambiente de tolerancia, libertad y apoyo es fundamental para estimular la creatividad y formar personas con independencia de pensamiento.
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Fuentes utilizadas:
Fotos, adaptaciones y reinterpretaciones: Espacio Vivo Munay

1 pensamiento sobre “LA REALIDAD VS. LOS ESTEREOTIPOS”

  1. Para crear un estereotipo, influye mucho del ambiente en el que se va desarrollando un niĂąo que despuĂŠs puede plasmar en la realidad.

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